Este tiempo ha estado marcado por muchas emociones… miedo, incertidumbre y por supuesto, tristeza, por los amigos que han partido y los millones de personas que por causa del virus que nos amenaza -y por otras razones también-, se han ido, dejando un vacío irreparable en el corazón de sus hogares. Cada fallecido es el … Continuar leyendo
Este tiempo ha estado marcado por muchas emociones… miedo, incertidumbre y por supuesto, tristeza, por los amigos que han partido y los millones de personas que por causa del virus que nos amenaza -y por otras razones también-, se han ido, dejando un vacío irreparable en el corazón de sus hogares. Cada fallecido es el hijo de alguien, esposo, padre, hermano y amigo de alguien, vecino, sobrino y tío de alguien… Cada cual es único para el círculo al que pertenece, tiene su historia, su álbum de fotos familiares y su propio eco. Toda pérdida es inmensa.
Partió al reino eterno una dama quindiana que alcanzó grandes logros durante su existencia. Se trata de la doctora Graciela Gutiérrez Guevara, educadora por vocación y convicción. Tal vez su nombre no retumbe en los oídos de los más jóvenes, sin embargo, marcó la historia local, gracias a su vasta preparación académica -obtenida en Colombia, Europa y Estados Unidos-, su impresionante perfil profesional que la llevó a ser secretaria de Educación departamental y directora de la Escuela Superior de Administración Pública, ESAP, entre otras responsabilidades y el sello de transparencia y calidad que imprimía en los roles que cumplía. Grandes aportes realizó al sector educativo y, sobre todo, a la causa femenina, de la cual fue una luchadora inquebrantable.
Su mente brillante y carácter férreo fueron superiores a su tiempo. Por eso, estuvo comprometida con la defensa de los derechos femeninos, la búsqueda de la igualdad y la justicia. Fue generosa y solidaria, servicial, orientada a la excelencia en sus actuaciones e impecable en su proceder como administradora de lo público. Una persona, ciudadana y funcionaria intachable y ejemplar.
Su familia y los seres humanos que llevan en sus mentes y almas la impronta de esta maestra, la recordarán siempre, con gratitud y cariño.
Personas como ella deben ser referentes para las actuales generaciones. Tienen que saber que ha nacido gente maravillosa en nuestros municipios, que tenemos nuestras versiones locales de grandes maestras universales como Gabriela Mistral, de luchadoras por la justicia como Susan Brownell Anthony -feminista, sufragista y defensora de derechos humanos norteamericana- y de grandes artistas como Edith Piaff -una de las cantantes más relevantes para Francia y el mundo- y Alfonsina Storni -incomparable poeta y escritora argentina-. Deben saber nuestras niñas y adolescentes, que existen quindianas cuyos nombres han conquistado un sitial en la historia universal por sus realizaciones.
Debemos decirles esto para que se inspiren, se motiven y comprometan, para que se sientan convocadas por el testimonio de quienes nos antecedieron en el tiempo y elijan hacer su camino, con el mismo esfuerzo, enfoque, constancia y espíritu de lucha que animó a mujeres como la magnífica Graciela Gutiérrez Guevara (Q.E.P.D.), para que escriban su propio libro, colmado de hazañas y victorias, personales y colectivas; para que tomen una causa en la que decidan creer y poner su propia alma, para que deseen prepararse, esmerarse y labrar un destino hermoso.
Parten amigos y parientes, dejando un agujero imposible de llenar, en el sitio más íntimo del corazón… queda la posibilidad de recordarlos, honrarlos e inspirarnos en sus propias vidas, para que sigan existiendo en la memoria y en el mosaico de la grandeza humana.
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