No ha habido amenaza tan directa contra nuestro país, contra la nación colombiana, en los últimos noventa y cinco (95) años, por parte de otro país, cuando el Perú en defensa de la genocida “Casa Arana”, pretendió quedarse con la franja entre los Ríos Putumayo y Caquetá.
Hoy el gobierno imperial de EEUU, con su errático presidente, ha decidido retomar las viejas mañas agresivas, pateando los convenios internacionales de no agresión y el derecho a la autodeterminación, amenazando a países latinoamericanos con acciones militares y “sanciones económicas” si no obedecen su imperial mandato.
Y en el caso puntual de la República Bolivariana de Venezuela, ejecutando una acción militar, asesinando al menos a 80 personas, entre ellas a una colombiana, como resultado de los bombardeos y secuestrando a su presidente y a su señora esposa.
Desde el siglo XIX, con la invasión a México (1.846), perdiendo este más de 55 % de su territorio (2.3 millones de kms cuadrados) y sus agresiones militares en Nicaragua, Paraguay y la ocupación de Puerto Rico y Cuba. En la primera parte del siglo XX, las ocupaciones de Haití (1.915-1.934) y República Dominicana (1.916-1.924), y las intervenciones en Honduras, México, Nicaragua y Panamá.
En medio de la llamada guerra fría, en la segunda mitad del siglo XX, invasión a Cuba (Bahía Cochinos, 1.961), intervención en República Dominicana (1.965), coautores de los golpes de estado en Guatemala, Chile y el Salvador. Y para finalizar el siglo pasado, invadió a Granada (1.983) y a Panamá (1.989), sin dejar de mencionar el golpe de estado en Bolivia (2.019).
Resumiendo, se afirma de alrededor de 400 intervenciones militares hasta 2.022 y en Latinoamérica se habla de 50 intervenciones en el siglo pasado. En Colombia realizó “Intervenciones menores” en 1.873 y 1.901.
Cuando se denominaba como Estados Unidos de Colombia, su amigo norteño, realizó una intervención militar en Panamá, que hacía parte aún de nuestro país, en defensa de sus intereses económicos. Pero en realidad fueron catorce (14) las intervenciones militares que EEUU, realizó entre 1.950 y 1.902, antes de la separación definitiva de Panamá en 1.903.
Hoy al menos han tenido una conservación preliminar que ha conducido a una invitación formal del descendiente de migrantes irlandeses al descendiente de abuelos italianos, a conversar en la famosa casa blanca.
Mientras que irónica y contradictoriamente, aquellos conspiradores contra los intereses del pueblo colombiano, unos días antes hablaban de la supuesta altanería del Presidente Gustavo Petro Urrego, ante el señor imperial, hoy pretenden presentarlo como “arrodillado”, por aceptar la invitación al diálogo. Se les olvida que la paz se hace con el contrincante.
Nadie puede ser tan iluso de creer que los intereses supremos del país del norte, que son a la vez los intereses de sus megáricos y sus poderosas multinacionales, van a cambiar con un encuentro con el Presidente Colombiano, pero si abre la posibilidad de un nuevo trato más igualitario y respetuoso. No al imperio, pero si a las relaciones atentas y cordiales.
- Temas relacionados :
