Se acercan las elecciones y los candidatos prometen acciones ejecutivas, cuando a ellos corresponde solo la actividad legislativa y de gestión. La empresa privada y sus gremios a tono con la modernidad ya establecen hasta centros de inteligencia artificial. Los sectores económicos invierten y aspiran a mejorar sus ingresos, así como a mover la economía.
El gurú de lo digital y dueño de la mayoría de la infraestructura de innovación e información, augura que muchas profesiones y oficios serán reemplazados en el siguiente quinquenio por la inteligencia artificial o los productos que ella ofrece, para actividades que se consideraban sedentarias y técnicas. Predice que lo pertinente a actividad física y labores que requieren de los hombres directamente serán las que permanezcan, y en concreto la actividad agrícola tendrá una gran dependencia de la misma.
Vemos las universidades y algunas instituciones públicas dedicadas a predicar sobre innovación, pero las inversiones no se ven reflejadas de manera representativa en los presupuestos. El fenómeno no solo es local sino nacional. Mucho cacareo, pero de huevo nada. Al mismo tiempo todos los países y regiones del mundo se están preparando para la competencia abierta con el uso de estos instrumentos que cambiarán la investigación, educación, producción, y hasta la cultura ciudadana misma. En conclusión, el cambio en la humanidad y su comportamiento, en una sociedad donde los seres humanos se sienten tan aislados y no empáticos, que buscan el refugio de parecerse a otros seres de la naturaleza.
Aquí en el Quindío se dice que estamos sobre diagnosticados, que tenemos el turismo, la agroindustria como ejes del desarrollo, pero las ejecuciones de acciones concretas son esporádicas. La agricultura vive uno de sus momentos más difíciles, la pauperización de la producción y abandono de muchos cultivos para reemplazarlos por otros que exijan menos mano de obra demuestran una crisis en el sector. La economía agraria no puede volver a ser de auto subsistencia.
Por eso cuando, vemos la iniciativa y la inversión de los gremios y empresas privadas para estar a tono con la modernidad, con ejecuciones y acciones concretas, notamos el abismo con la inversión necesaria e indispensable del sector público, además de su voluntad política, que está lejos de ser la que requiere una entidad territorial que se tiene que reinventar y no seguir viviendo del pasado.
Para donde vamos, al parecer lo tenemos claro, dicen los más avezados, pero con el sentir que estamos con muchos diagnósticos. Pero muchos nos preguntamos: ¿con los cambios basados en la tecnología y los nuevos conocimientos estamos proyectados, ante unas realidades que cambian casi cada hora con base en nuevos descubrimientos, y en una geopolítica cambiante?
Mas bien es hora que el estado deje de gastar en contratos para buscar votos o manejar elecciones, o las regiones, y a la nuestra en particular, le llegó la hora de invertir en estudios que nos permitan ejecutar ya obras y acciones para estar a la par de la realidad del mundo, y determinar cuáles serán nuestras ejecuciones para proyectarnos, y existir en un mundo cambiante como entidad territorial viable e importante para la nación, y para el mejor vivir de sus habitantes.
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