Es evidente la consecuente inseguridad que vienen generando las estrategias adoptadas por el gobierno nacional en su plan de “paz total” con los diferentes grupos delincuenciales que operan en el País, basadas en peligrosas concesiones y en acuerdos que parecieran obligar más al gobierno que a ellos, quienes olímpicamente violan los compromisos sin que se … Continuar leyendo
Es evidente la consecuente inseguridad que vienen generando las estrategias adoptadas por el gobierno nacional en su plan de “paz total” con los diferentes grupos delincuenciales que operan en el País, basadas en peligrosas concesiones y en acuerdos que parecieran obligar más al gobierno que a ellos, quienes olímpicamente violan los compromisos sin que se les recrimine debidamente tal comportamiento.
Las absurdas exigencias de garantías planteadas por tales grupos en relación con la jornada electoral de hoy con sugerencias para que prácticamente sean ellos quienes ejerzan control en determinadas regiones donde ellos transitan por las calles como si fueran sus hogares, son muestra clara del incremento de su potencial como resultante del manejo tolerante y permisivo que le viene dando el gobierno Petro al mal llamado proceso de paz total. Es claro que una población amedrentada, amenazada, temerosa de ataques, es muestra de retroceso en tan ambicioso plan, sacando de las cárceles a peligrosos y reconocidos delincuentes para que supuestamente se conviertan en gestores de una paz que ellos mismos han pisoteado con sus actos criminales. Es otra de las grandes contradicciones de Petro, cuando aún sin disponer de la dignidad que hoy ostenta, manifestaba que “la paz no se negocia con delincuentes”. Y en sus manifestaciones públicas, curiosamente omite siempre sus reconocidos antecedentes, endilgando a otros, la responsabilidad de lo que hoy acontece.
Lo sucedido esta semana en fincas ubicadas en zona montañosa del Quindío, donde encapuchados se metieron a atracar y robar, debe llevar a las autoridades militares y de policía a incrementar sus operativos para impedir que esta situación no constituya síntoma de renacimiento de violencia e inseguridad, ni se extienda a los demás municipios. La región ya vivió tiempos de terror con las graves consecuencias que para el sector agrario representó hace unas varias décadas, con hechos que nadie quisiera revivir, pero que, para bien, tomando las previsiones necesarias, deben ser recordadas. En el cercano departamento de Caldas se ha venido denunciando la presencia de personajes representantes de las guerrillas que esperamos sea controlado y se evite que tal acción haga metástasis en sus alrededores. Por fortuna el Departamento del Quindío aun constituye zona de seguridad y tranquilidad en sus campos y así debe preservarse, atendiendo cualquier manifestación por pequeña que sea que atente contra ella. La jornada electoral de este domingo, puede representar una oportunidad para asegurar la presencia en los cargos ejecutivo y legislativo regional, de personas comprometidas efectivamente con estos propósitos, alejando todo riesgo de influencia de personajes de alguna manera aliados con fuerzas del mal y ajenas a los principios y valores que nos han caracterizado como personas de bien, creyentes, respetuosas de la vida y de la dignidad del ser humano. La invitación reiterativa hoy, es a cumplir con ese deber ineludible de acudir a las urnas, para que en conciencia conservemos y acudamos al derecho de exigir de los gobernantes, pulcritud, eficiencia, transparencia, honestidad y cumplimiento de sus compromisos adquiridos y de la constitución que nos rige.
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