Saltar al contenido

¿Pedir la calma es amar al país?

Juan José Orrego López

jueves, 29 mayo 2025

COMPARTIR LA NOTICIA:

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

No reconocer el dolor y el abandono del pueblo —o de una parte de la sociedad— que ha aguantado años creyendo en las promesas de gobiernos y de infinidad de congresistas de llevar al Congreso reformas para corregir ese incumplimiento al pueblo, se está reventando, generando un malestar con razones válidas, fruto de la inactividad de los propios congresistas.

Esta rebeldía que empieza a vivir el país, sin duda, es el resultado de esa burla, de esas mentiras y del juego de años de una clase política y sus partidos hacia un pueblo necesitado.

Conociendo el juego y ese silencio de años de muchos congresistas abusadores de las necesidades del pueblo, que con apoyo de gobiernos sin principios ni autoridad moral proclamaban reformas —pero no para reformar, sino para negociar—, se ha prolongado el dolor de un pueblo. Las mayorías del Congreso permitieron en silencio autorizar a terceros para manejar, sin control, dineros públicos. Ejemplo: la salud, donde los congresistas, conociendo los problemas, los errores y los déficits, en vez de corregir, permitieron el derroche de billones de pesos sin control. Otro ejemplo: el COVID-19, aunque lo nieguen, pues defendieron más los beneficios de terceros que la protección del país y sus finanzas, generando un endeudamiento que fue utilizado con destinos muy diferentes a los solicitados.

Ya se vive entre la comunidad, y entre actores públicos y privados, una pelea nada grata, donde se señala o se es señalado como provocador de esa rebeldía del pueblo, que crece contra el mismo Congreso por su incapacidad de actuar y dar soluciones a tiempo. Esto obliga al país a vivir y oír agravios de todos, llenos de rencores que no se olvidan, y otros calificativos no dignos de representantes del pueblo.

Ante esa rebeldía que asusta a varios congresistas, se divulgó al país el mensaje de uno de ellos, donde “llamó a los colombianos a la calma”. Mensaje que ha generado diversos comentarios, por el actor que lo emite, pues se duda de su ética. Esto motivó a millones de colombianos a preguntarse: ¿pedir calma al país es realmente un acto de profundo amor por él?

Invitar a la calma exige, por parte del país, una reflexión sincera. Pero conociendo a muchos congresistas que la respaldan —con el corazón aún lleno de odios personales—, se hace difícil creer en esa supuesta invitación. Solo se pide que esta reflexión no sea una estrategia política más, ideada para salir en defensa de algo que atormenta a muchos dirigentes y congresistas: esos que luchan por recuperar el poder perdido, el control de los dineros públicos y otros beneficios ilegales.

Creer en la sinceridad de quienes hoy suplican calma a los colombianos, cuando han ocultado infinidad de errores, ilegalidades y actos de corrupción que aprobaron en el pasado —y que no frenaron, anularon ni castigaron—, es muy difícil.

Sentir esos rechazos que crecen hacia muchos líderes, y ver la imagen de los congresistas por el suelo, hace pensar que esa rebeldía de hoy, generada por ellos mismos, impedirá la reelección en 2026. Así, esa invitación amorosa a la calma podría terminar siendo otra estrategia más, otra burla al país.

 


  • Temas relacionados :

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Noticias relacionadas