Sin haber concluido la polémica entre el presidente Petro y la FLIP Fundación para la libertad de Prensa por la reiterada posición del gobernante que, según esa organización, evidencia su “intención de debilitar el debate en asuntos de interés público relacionados con la gestión del gobierno”, de nuevo se desata la relacionada con el desespero … Continuar leyendo
Sin haber concluido la polémica entre el presidente Petro y la FLIP Fundación para la libertad de Prensa por la reiterada posición del gobernante que, según esa organización, evidencia su “intención de debilitar el debate en asuntos de interés público relacionados con la gestión del gobierno”, de nuevo se desata la relacionada con el desespero del mandatario para la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, ante el nombramiento de su nuevo ministro del interior, Juan Fernando Cristo, quien sorpresivamente cambió su idea radical frente al tema y ahora le ha buscado su acomodo para tratar de hacerla viable.
Obviamente la reacción del mundo político y de la Corte Constitucional no se ha hecho esperar, manifestándose de nuevo en contra de tal “vaca loca”, como en su momento la calificó el ministro saliente de la misma cartera, lo que al parecer fue el detonante para su relevo del cargo.
Los medios de comunicación constituyen mecanismo fundamental para que la opinión pública pueda estar suficientemente informada sobre lo que sucede dentro de las altas esferas del Estado, concretamente del gobierno, por lo cual nadie entiende que quienes tienen tamaña responsabilidad como sus conductores por mandato popular, se empecinen en mantener relaciones tormentosas con los periodistas.
La libertad de prensa es uno de los pilares y derechos fundamentales en toda democracia. Desde luego, son indispensables los deberes que lo rigen, para quienes ejercen la profesión en calidad de periodistas, comunicadores, columnistas, influencers y en general para quienes utilizan las redes sociales: Responsabilidad, justicia, respeto, objetividad, claridad no solo sobre sus propios derechos, sino también de los derechos que le asisten a quienes de alguna forma tienen afectación sobre sus planteamientos.
Mientras mayor cargo de responsabilidad e influencia pública tenga un personaje, mayor vulnerabilidad va a tener dentro de la opinión y la población siempre estará pendiente de sus actuaciones- decisiones, pensamientos, opiniones, ya que se trata de asuntos que a todos afecta. De ahí la necesidad que sean asumidos con mayor sensatez y prudencia propiciando, facilitando el diálogo permanente, máxime si se están afrontando situaciones complejas de incertidumbre y desconcierto en temas de interés general como la salud, la seguridad, el orden público, casos de corrupción en poder del poder judicial que se encuentren estancados, la situación de la economía, si existe inestabilidad dentro de los altos cargos administrativos del gobierno, entre tantos otros temas.
Requiere Petro enfrentar su compromiso con la democracia, respetar la libertad de prensa, aceptar la invitación de la FLIP a ese diálogo constructivo para enfrentar los actuales desafíos, sin ataques y estigmas que solo empeoran las cosas, además de poner en riesgo la vida de los periodistas, como ya ha acontecido en los últimos dos años con el asesinato de siete periodistas sin que el presidente haya reaccionado. Es necesario reconocer que existen falencias también dentro del gremio, pero que son la excepción. Y tanto periodista como funcionario pueden ser objeto de denuncia pública, si alguno defrauda la confianza de su público.
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