Regularmente, la pregunta por el “por qué” nos remite a las causas, motivos o razones que explican algo. Puede tratarse de un fenómeno natural ajeno a la voluntad humana, de una decisión tomada, de una argumentación conceptual que busca sustentarse lógicamente, o incluso, en un sentido algo atrevido, de una creación artística. En todos estos casos, el “por qué” intenta desentrañar el origen, la explicación, la lógica o la necesidad detrás de aquello que se presenta ante nosotros, ya sea en la naturaleza, en el pensamiento, en la acción o en la expresión estética.
Es mucho más frecuente encontrar formulado el interrogante sobre el “para qué” de la filosofía. Esta tendencia puede entenderse al considerar que vivimos en una época marcadamente utilitarista, en la que se busca justificar la existencia de todo a partir de su utilidad tangible y en muchos casos rentabilidad económica. En este contexto, el valor de la filosofía se ve constantemente cuestionado bajo criterios que privilegian lo inmediato, lo eficiente y lo productivo, desplazando otras dimensiones claves de la filosofía para la vida cotidiana y la existencia humana, como son la reflexión, la crítica y la formación de una cultura del pensar.
Esta semana se llevó a cabo en la Institución Educativa Román María Valencia del municipio de Calarcá-Quindío, el XIX Foro de Filosofía y Pensamiento Crítico. Más que un evento académico, este foro se consolida como un espacio de encuentro para jóvenes estudiantes en torno a la filosofía, la reflexión cultural y el pensamiento crítico. Participaron estudiantes de los grados 9.º, 10.º y 11.º tanto de la institución anfitriona como de otras instituciones educativas del municipio. Asimismo, el evento contó con la presencia de docentes y profesionales invitados, quienes tuvimos la oportunidad de compartir nuestras experiencias y conocimientos con el propósito de incentivar en los jóvenes la reflexión, la actitud crítica, el interés por la investigación académica y la pasión por la lectura.
A través de ponencias los jóvenes presentaron diferentes disertaciones, dando muestra de su dedicación al estudio y a la composición argumental de sus ideas. También se realizó una exposición de pósteres, organizado como un recorrido por la historia de la filosofía y del pensamiento, desde la antigua Grecia hasta las formas contemporáneas de hacer ciencia. En este recorrido tuve la oportunidad de conversar con varios estudiantes a quienes les planteé dos preguntas: ¿por qué la filosofía? y ¿qué les deja este encuentro en torno a ella? Muchos coincidieron en señalar que este tipo de espacios representa una valiosa oportunidad para adentrarse en la cultura general, comprender mejor el mundo que los rodea y desarrollar una mirada crítica. Para ellos y ellas, a través de presentar la lección del tema que escogieron exponer, reconocen que la filosofía no es un saber distante, sino un saber significativo para la vida personal, para orientar las decisiones cotidianas con mayor conciencia y sentido crítico.
En contraste con la frecuente pregunta utilitarista sobre el “para qué” de la filosofía, la pregunta del “por qué” nos remite a sus causas, motivos y razones de ser. La filosofía busca, pregunta, desentraña orígenes, explicaciones, lógicas y necesidades detrás de lo que se presenta ante nosotros, ya sea en la naturaleza, el pensamiento o la acción. Su valor radica en su capacidad para fomentar una dimensión reflexiva, crítica y formadora de una cultura del pensar, aspectos que a menudo se dejan de lado en un contexto que privilegia la rentabilidad. La filosofía una dimensión significativa para la vida personal, la toma de decisiones, y la comprensión del mundo desde una mirada crítica.
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