Se ha generado un receso en las manifestaciones por el tiempo decembrino. Es necesario aplacar los espíritus para abrir el corazón a lo que trae consigo la más preciosa época del año.
Las inconformidades persisten, por lo cual, sigue siendo oportuno responder colectivamente y con profundidad la pregunta: ¿Qué país queremos?
Ya sabemos cuál es el que no: sin seguridad para los pensionados, con un sistema de salud ineficiente, socialmente injusto, inestable en la parte fiscal, precario en la asignación del salario mínimo, violento, carente de garantías para algunos sectores sociales, etc. ¿Cuál es el que sí?
Primero. Con oportunidades para todos. La fuente de muchos males es el desempleo. La ausencia de espacios para que las personas —en especial, jóvenes— puedan desplegar su talento y prodigarse una vida digna. Que el acceso al trabajo solo dependa de las capacidades propias y se garanticen factores como: buena seguridad social, remuneración acorde al esfuerzo y equidad en la asignación de cargas laborales.
Segundo. Cuidador de la vida. Si algo requiere suprimirse, es la idea de estratificación en el valor de los seres humanos. El problema de las ineficiencias del sistema de salud no solo tiene que ver con: demoras en la atención, negligencia en la aprobación de procedimientos e irregularidades en la entrega de medicamentos. El asunto de fondo está en el valor que le asignamos a cada vida, pues cuando se trata de alguien 'influyente', las cosas pasan. Debe convertirse en prioridad cuidarla, desde la concepción hasta la senectud.
Tercero. Con crecimiento económico sostenido, que genere confianza en inversionistas internacionales. Tres buenas noticias: La economía nacional ha crecido por encima del 3%, superando a otros países del continente, la inversión extranjera directa creció más del 24% y 12 grandes empresas están invirtiendo en el Quindío, con la consecuente generación de empleo. El desarrollo económico es la base de muchos elementos de progreso y debe ser prioridad para la construcción de un futuro mejor.
Cuarto. Sostenible ambientalmente. Debemos ser rigurosos en el cuidado de los tesoros naturales, con una tendencia protectora en asuntos como la minería.
La mayor riqueza son los mares, ríos, quebradas y lagos; los bosques y paisajes, las cordilleras, montañas y llanuras… Este infinito verde y azul que somos, nos hace únicos y garantiza que podamos subsistir… Es fundamental preservarlo, sacrificar dinero a cambio de pureza en el aire y el agua.
La gran pregunta sería… ¿qué parte de esa construcción corresponde al Estado y cuál a nosotros? … Nación pensante, comprometida, alineada con los propósitos comunes, amante de su país, cuidadora de los bienes públicos, transparente y honesta para poder exigir lo mismo. Queda formulada, para que la respondamos juntos y unidos hagamos el país que queremos tener.
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