Las fuertes y ya acostumbradas reacciones del presidente Petro frente a las actuaciones institucionales por sospechas de irregularidades cometidas en el proceso que lo tiene desempeñando el primer cargo de la Nación, siembran desde luego más dudas y desconcierto. Sobre la base del adagio popular “quien nada debe nada teme”, lo adecuado es permitir, antes … Continuar leyendo
Las fuertes y ya acostumbradas reacciones del presidente Petro frente a las actuaciones institucionales por sospechas de irregularidades cometidas en el proceso que lo tiene desempeñando el primer cargo de la Nación, siembran desde luego más dudas y desconcierto.
Sobre la base del adagio popular “quien nada debe nada teme”, lo adecuado es permitir, antes que anticipar acontecimientos. Que los investigadores del CNE analicen todas las evidencias que tienen en su poder y que la defensa proceda a controvertirlas para demostrar con las pruebas pertinentes si en verdad está siendo víctima de un “golpe blando” o trampa en contra.
Se entiende por qué Petro, se quiere anticipar con sus reconocidas estrategias de cortinas de humo a los procesos institucionales, sugiriéndose como intocable frente al pueblo que lo elige y a quien acude como su defensor, en caso que la Justicia finalmente encuentre según él, razones para darle “un golpe de estado”. Por la forma como reacciona frente a esas posibles decisiones, deja más la sensación de culpa que de inocencia a favor. Si él está seguro que todo fue transparente y ajustado a la ley, debería estar tranquilo y no hacer tantas cábalas.
Siendo más inteligente aprovecharía estos 22 meses para trabajar en el gran acuerdo nacional del que tanto ha pregonado y trataría de recuperar al menos en parte el terreno perdido, sobre todo en la parte de la economía y de la seguridad tan comprometida en campos y ciudades, antes que convocar peligrosos alzamientos populares que generen mayor polarización y más división.
Justamente, cuando el gobierno acaba de lanzar bases de ese acuerdo, siendo la primera de ellas de no violencia, convoca a las bases populares como su defensa frente a cualquier eventualidad que se relacione con su mandato a sabiendas de lo que esto implica por los antecedentes ya registrados con la primera línea. Grave contradicción.
El Estado de derecho exige el respeto a la democracia, el acatamiento a la constitución, al orden jurídico, no el llamamiento a la confrontación.
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