Los quindianos tenemos alma pionera, esencia de emprendedores. Lo llevamos en la sangre, porque es la herencia de Tigreros y de aquellos que rompieron el monte para edificar nuestras ciudades, los que atravesaron la cordillera y superaron situaciones adversas para forjar nuestros pueblos. Es una identidad… nos gusta proponer, fundar y abrir nuevos caminos, es parte de lo que somos, debemos honrarlo y fortalecerlo.
En coherencia con ello, gobernador y alcaldes le están proponiendo al presidente que el Quindío se convierta en territorio pionero para lo que será el reto de reactivar la actividad turística en condiciones de bioseguridad y confianza para el viajero. Excelente propuesta, pues las condiciones del territorio, características de los alojamientos, la positiva disposición de los empresarios, sumado todo a la voluntad política, nos dan las herramientas para consolidarnos como una experiencia exitosa, de adaptación a las nuevas circunstancias.
Es posible que el gobierno, cuando lo considere oportuno, autorice una apertura general progresiva —con limitaciones en aforo y algunas condiciones restrictivas, en procura de la bioseguridad—. También puede ser que elija iniciar en algún lugar e ir impartiendo autorizaciones paulatinas. En este caso, tener a Quindío como piloto sería ideal. ¿Por qué?
Primero. La ubicación geográfica equidistante. Nos encontramos en un lugar al cual se puede arribar utilizando diversos medios, recorriendo distancias cortas desde gran cantidad de sitios. La posibilidad de viajar, por ejemplo, en medios particulares, hace que el riesgo de contagio sea mínimo o nulo.
Segundo. Los excelentes niveles de calidad. La evolución que esta industria ha tenido en el departamento es admirable. Habría que dar reconocimiento a muchos, como a Jorge Humberto Guevara Narváez, a los líderes de los gremios y a tantos empresarios, que, con convicción, persistencia y capacidad innovadora, han consolidado este destino como modelo, incluso a nivel internacional.
Tercero. La amplitud de los espacios y primacía de lo rural. Los alojamientos cuentan con las condiciones para garantizar el distanciamiento social, la inocuidad en los procesos de limpieza de espacios y preparación de alimentos y la desinfección en el arribo.
Cuarto. El compromiso gubernamental. Está claro que tenemos una gran apuesta por el turismo, lo evidencian los planes de desarrollo y los proyectos que se han planteado. También las intenciones de inversión pública en el sector.
Quinto. La articulación institucional. Hay unidad y cohesión. Los gremios, los gobiernos locales, la academia… todos estamos alineados para conservar la salud y el bienestar. Lo estaremos también para ser modelo nacional en la reactivación, no solo del turismo, sino de toda la economía. Habremos de aprender a convivir con la situación que la historia nos ha planteado, cuidándonos y obrando, de la mejor manera.
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