En el Quindío, la abundancia de recursos naturales que nos rodea puede dificultar una conciencia plena sobre los problemas ambientales que enfrentamos. Personalmente, me considero afortunado por haber crecido entre las montañas y valles de Salento, en un entorno caracterizado por microclimas únicos y una tierra fértil que nos invita a cuidar y valorar este … Continuar leyendo
En el Quindío, la abundancia de recursos naturales que nos rodea puede dificultar una conciencia plena sobre los problemas ambientales que enfrentamos. Personalmente, me considero afortunado por haber crecido entre las montañas y valles de Salento, en un entorno caracterizado por microclimas únicos y una tierra fértil que nos invita a cuidar y valorar este tesoro natural.
Por esta razón, participar en la COP16, donde un grupo significativo de quindianos tuvimos la oportunidad de ser parte del diálogo global, en este escenario, uno de los más importantes para analizar lo referente a la biodiversidad en voz de expertos comprometidos, nos permitió acercarnos a la dura realidad que está atravesando nuestro planeta.
Al conocer las cifras alarmantes sobre la pérdida de bosques, la crisis del agua, el cambio climático y la desaparición de la capa de ozono, se hace evidente la ne-cesidad urgente de actuar. Es imperativo generar compromisos, no solo a nivel personal, sino también institucional, fomentando la unión de voluntades y una clara conciencia sobre las acciones inmediatas a tomar.
Durante la COP16, asistí al Encuentro Internacional de Gobernadores, donde tuvimos la oportunidad de compartir con nuestros colegas de Argentina y Ecuador. Este fue un espacio propicio para analizar y asumir compromisos por la biodiversidad, fortaleciendo la cooperación y facilitando acuerdos de conservación, en medio de la integración de los políticos, cívicos, académicos y públicos congregados en la hermosa ciudad de Cali.
Sin embargo, hay dos aspectos esenciales que debemos abordar como sociedad, como habitantes de nuestra casa común, la Tierra:
El primero, se refiere a los recursos necesarios para impulsar este propósito. Con el liderazgo de los gobernantes, debemos establecer un sistema de financiamiento tanto público como privado y generar alternativas innovadoras que nos permitan trazar un camino con metas claras para enfrentar de manera efectiva la pérdida de biodiversidad. Esperamos que, en estos últimos días de la cumbre, se materialicen compromisos en este sentido.
El segundo aspecto nos involucra a cada uno de nosotros. Desde nuestros ho-gares, en las escuelas, en el trabajo y en nuestra vida cotidiana, debemos asumir la responsabilidad individual y colectiva por el medio ambiente. Desde el manejo adecuado de la basura hasta el uso responsable de recursos, cada acción cuenta. La forma en que disponemos de los residuos, el uso de plásticos, el cierre de la llave al lavarnos las manos, y la utilización de medios alternativos de transporte, son solo algunas de las acciones a nuestro alcance que pueden marcar la diferencia.
Mientras tanto, con el jardín Botánico del Quindío y su presidente Alberto Gómez Mejía, hemos iniciado los contactos para implementar con escolares una cátedra que, en ese sentido, aporte a la generación de una cultura del cuidado y preservación de la vida en nuestros entornos, y de respeto por la naturaleza. De nosotros depende seguir disfrutando del paraíso con que contamos, y de la vida con que se nos ha premiado.
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