Dios quiera que esta semana de reflexión les haya permitido, a quienes tienen la responsabilidad de debatir los proyectos de ley presentados a su consideración por el gobierno, las luces suficientes para tomar las decisiones acordes con los requerimientos del país y no basados en los propios intereses movidos por ofrecimientos burocráticos clientelistas.
Al parecer esta semana de Pascua será crucial para definir el futuro de la reforma a la salud, que tanta polvareda ha levantado en sus aspectos centrales sobre el futuro de las EPS que Petro ha querido eliminar como lo anunció en su campaña, acabar la libertad de elección de las prestadoras del servicio por parte de los usuarios, retornando prácticamente al monopolio del triste y corrupto Seguro Social, entre otros asuntos que no encuentran apoyo necesario entre las fuerzas políticas del Congreso.
Siguen por igual avanzando los trámites de las reformas pensional y laboral, la primera centralizando en alta proporción cuantitativa el manejo de los recursos en la administradora estatal Colpensiones y generando nuevas contribuciones para los salarios más altos para cubrir la mayor carga fiscal por los costos de los pilares solidario y semicontributivo de quienes no alcancen a lograrlo por el actual régimen contributivo. Otra promesa de campaña que Petro tampoco logrará cumplir, ya que ofreció renta de $500.000 para 3 millones de adultos mayores y en su reforma solo alcanzó a incluirla con $223.000 para 2.6 millones de adultos mayores de 65 años.
En la reforma laboral no es lógico el planteamiento de la ministra Ramírez, que con su proyecto busca incrementar la formalización del sistema productivo para que muchos más trabajadores reciban lo justo y lo legal por su labor, si precisamente es la alta carga laboral un factor determinante para que tan alta proporción de negocios operen en la informalidad. Según el Dane, más de doce millones de personas en el país operan en la informalidad y seguramente esa cifra continuará incrementándose si se aprueban las nuevas cargas incluidas dentro del proyecto de reforma laboral con más recargos nocturnos, dominicales, festivos, licencias remuneradas, disminución de jornada laboral, exigencias para contratos laborales y demás. Lo peor, recortes de personal, suspensión de planes de ampliación para generar nuevas fuentes de trabajo. El Observatorio Económico de Armenia ha evidenciado deterioro progresivo del mercado laboral, frente a lo cual urgen medidas y políticas públicas, que no aparecen en la reforma del gobierno. Claramente tiene muchas cosas positivas para el trabajador, pero que pueden volverse en contra para muchas personas que podrían perder su estabilidad laboral y muchas otras desempleadas que hoy no la encuentran y difícilmente la encontrarán.
Esperemos que haya sensatez en el trámite y se eviten males peores. Debe haber equilibrio entre la justa remuneración, las posibilidades financieras de las empresas y en los costos de producción para lograr precios accesibles sin afectar la economía con mayor carga inflacionaria. Esto a propósito de la supuesta estrategia de Petro con gremios de producción como Andi y Sociedad de agricultores de Colombia para bajar precios de alimentos.
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