De todos los propósitos que un ser humano puede trazarse a lo largo de la existencia, superarse a sí mismo es quizás el más desafiante. Consiste en reconocerse en las fortalezas, para desarrollarlas y consolidarlas cada vez más y también, en identificar las oportunidades de mejora para trabajar en ellas, acercándose cada vez más a … Continuar leyendo
De todos los propósitos que un ser humano puede trazarse a lo largo de la existencia, superarse a sí mismo es quizás el más desafiante. Consiste en reconocerse en las fortalezas, para desarrollarlas y consolidarlas cada vez más y también, en identificar las oportunidades de mejora para trabajar en ellas, acercándose cada vez más a la ansiada perfección.
Existen personas maravillosas que se enfocan en construir su mejor versión todos los días, en ser ciudadanos ejemplares, amando y cuidando el territorio que habitan, en convertirse en gratos integrantes de sus hogares, entregando respeto, amor y consideración a sus familiares, en formarse como líderes para impactar a sus comunidades, generar obras de bien y mejorar sus condiciones de vida, en integrarse a organizaciones cívicas y solidarias, haciendo del servicio un llamado y del bienestar de los otros, un reto personal. Se caracterizan porque desde muy corta edad, se inclinan a ayudar, a ser fuente de las mejores cosas y a vivir los valores como parte de su conducta cotidiana.
Como estudiantes, obtienen resultados óptimos, comprenden que cada conocimiento es la pieza de un inacabable rompecabezas que van armando con datos, información, enseñanzas y que cada cosa que reciben en su camino de formación, es fundamental para consolidarse en la excelencia.
En muchos casos provienen de familias donde sus miembros se han orientado a dedicar tiempo a la estructuración de los valores, desde el ejemplo y la formación del carácter. A veces, vienen de un padre maravilloso, inspirador y comprometido, que hizo del hermoso desafío de forjar a otro ser, la labor más preciada y dedicó su existencia a cuidar del hijo, a garantizarle lo necesario y brindarle un ejemplo de templanza, rectitud, constancia, coraje, esfuerzo y dedicación. Se trata de hombres trabajadores, que hicieron de la disciplina una constante y logran inspirar a sus hijos con metas propias logradas y un camino ejemplar, sobre cuyas huellas pueden pararse con confianza y orgullo.
También suelen provenir de madres amorosas, dedicadas, que entienden que de su desempeño en el ejercicio de la maternidad, depende que se forme un ser humano seguro, que vaya con pasos firmes por la vida, que tenga la capacidad de dar y recibir amor, de ser considerado, respetuoso y destacado en todo lo que elija hacer a lo largo de la vida.
Acaba de consolidarse el resultado de los mejores estudiantes de las instituciones educativas oficiales del Quindío en el 2020, chicos y chicas que con esfuerzo, perseverancia, inteligencia, integridad y capacidades, conquistaron un sitial en la historia con honor, al portar sobre su pecho la medalla de la excelencia, que con certeza, además de ser un gran orgullo para sus familiares, les abrirá las puertas hacia un futuro colmado de retos y realizaciones, pletórico de oportunidades para avanzar en su desarrollo profesional y dejar una huella profunda en los colectivos sociales a los que pertenecen.
Es el caso de María Gabriela Buitrago Gómez, jovencita ejemplar, colmada de virtudes, que desde el ‘Municipio Luz del Quindío’, se ha convertido en un faro, de inteligencia, constancia y virtud. Ella se convierte en ejemplo para sus congéneres y en una gran inspiración, para demostrar cómo, trabajando día a día por ser excelentes, podremos alcanzar cualquier meta propuesta. Felicitaciones a ella y a sus padres, con los mejores augurios.
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