Hace cien años se publicó ‘Suenan Timbres,’ el libro con el que Luis Vidales generó una revolución en la poesía colombiana y abrió un nuevo capítulo en la literatura. Poeta, ensayista y político quindiano, nació en Calarcá en 1900 y falleció en Bogotá en 1990.
Se formó en el Colegio del Rosario y transitó del soneto modernista a una escritura que rompió moldes y creó nuevos horizontes para el pensamiento.
Quizás las nuevas generaciones no tienen tan presente a Vidales, ni la obra está siendo leída por los niños y adolescentes de hoy, sin embargo, es innegable la importancia que tuvo y sigue teniendo, como poeta, pensador y creador de inquietudes en torno a diferentes cosas.
Fue también autor de los títulos: “La insurrección desplomada“, “La obreríada” y “El libro de los fantasmas“, muchos poemas resuenan todavía y se siguen publicando, especialmente en sitios virtuales de poesía y bohemia.
En una primera lectura, sus versos pueden parecer inocentes, cuando se leen con detalle, evidencian ironía y una ruptura intencionada con la tradición y las estructuras caducas.
Es oportuno recordar palabras salidas de su pluma y contenidas en el poema: Filosofía de los Ademanes: “Mis versos han descubierto / que las gentes / no valen por sí mismas / en lo físico / sino que son bellas o feas / según como estén construidas / sobre sus ademanes / Y que los ademanes / son los armazones maravillosos / e invisibles / de los seres humanos….
En Quindío, dos cosas importantes para destacar en este centenario. La primera, una edición conmemorativa que prepara la Gobernación a través de la Secretaría de Cultura. Oportuna la iniciativa, necesaria, para que se siga leyendo a Vidales, se descubra e interprete con ojos nuevos y su voz vuelva a vibrar hoy.
La segunda, el ciclo de conferencias que prepara el Taller de Creación y Apreciación Poética Juan Restrepo Fernández, colectivo cultural que nació hace 7 años en el Gato Bohemio Galería. Este se ha consolidado – como lo hizo en su momento Los Nuevos, movimiento vanguardista y pionero de la poesía moderna colombiana del que hizo parte Vidales – como antorcha intelectual que refulge al norte de la capital quindiana. Estaremos ávidos de escuchar a Andrés Matías deleitando con su oratoria y conocimiento literario sobre Vidales y su obra.
Hay que seguir leyendo, descubriendo, aprendiendo, conociendo y pensando… Para que los timbres suenen, también dentro del pensamiento.
En la época, la obra escandalizó a la sociedad bogotana. Usando sarcasmo y franqueza, Vidales plasmó el cambio de piel de la capital colombiana, la llegada de la burguesía industrial, los primeros vehículos y la vida obrera.
Como colofón, otras letras del autor: “Pasaban los hombres manejando sus coches, sus trenes, sus tranvías, sus automóviles / ¿Qué era lo que hacían? / Jugaban. / Iban en sus juguetes grandes. / Seguían siendo niños. / Y volaba y volaba la gran juguetería de ruedas. / ¡Ah! ¡La ciudad infantil!”
Hay mucho qué decir, leer y pensar en torno al gran Vidales, grande de muchas maneras, orgullo del territorio y referente de creación para las nuevas generaciones.
Suenan timbres (1926), marcó un antes y un después: la ciudad, el obrero y la revolución entraban en la literatura y entre verso y verso, planteaban denuncias sociales y políticas, actos revolucionarios vestido con la hermosura estética de los poemas y maneras avanzadas de mirar al hombre, la sociedad y el mundo, la vida misma…
Un siglo después, ‘Suenan timbres’ sigue vibrando con fuerza y debe hacerlo, pues nada más poderoso y potente, que hacer resonar ideas en los pensamientos.
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