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Un rotundo no

Hugo Hernán Aparicio Reyes

miércoles, 2 abril 2025

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Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

El prólogo de la llegada del mal a Casa Nariño, se remite al estallido vandálico que todos padecimos, instigado por quienes hoy son gobierno; consumado el daño, vieron abierta la puerta. Cifras increíbles de dinero efectivo no declarado, por supuesto mal habido, que escapan a nuestro cálculo o imaginación, se usaron durante los siguientes años … Continuar leyendo

El prólogo de la llegada del mal a Casa Nariño, se remite al estallido vandálico que todos padecimos, instigado por quienes hoy son gobierno; consumado el daño, vieron abierta la puerta. Cifras increíbles de dinero efectivo no declarado, por supuesto mal habido, que escapan a nuestro cálculo o imaginación, se usaron durante los siguientes años preelectorales, en plena campaña, y continúan aplicándose, a la instalación de la imagen personal de Gustavo Petro en el imaginario popular, como personero de un engañoso “cambio”, agitando banderas atrapabobos: la lucha contra la corrupción, transparencia en la administración y control del erario, el logro supremo de la Paz, trámite, aprobación y ejecución de reformas en temas cruciales: salud, educación, empleo, pensiones, tributación, matriz energético-ambiental, entre otros, buscando, según el pretendido mesías, bienestar y promoción social para los más débiles. Cumplidos 32 de 48 meses, esto es, las dos terceras partes del cuatrienio, entre crispación, incertidumbre, pugnas y peleas permanentes, el balance no puede ser más deplorable, más nefasto, para los colombianos. Ninguno de los estandartes electorales ha tenido, ni de lejos, cabal o por lo menos aproximado éxito ni cumplimiento. Al contrario, las evidencias, a la vista y al sentir colectivo, demuestran un fracaso colosal, estrepitoso, y por cierto previsible, del primer gobierno de izquierda en nuestra historia. Todos los frentes políticos-administrativos, además de mostrar desbordada corrupción, inactividad, inefectividad, baja ejecución y nula sintonía con el ideal de un buen gobierno, chocan contra el interés y expectativas de la ciudadanía. Los únicos rubros de muy activa aplicación de recursos, responden a la codicia electoral zurda, al obvio deseo de permanencia en el poder; por ello, las válvulas de la corrupción y demás prácticas inherentes al populismo, continúan como nunca abiertas, a disposición del círculo presidencial.

Para desgracia de los millones de usuarios, el sistema de salud, de satisfactorio desempeño hasta el arribo de Petro al poder, hoy hace agua por todas partes, poniendo en riesgo millones de vidas humanas; el aparato productivo bajo amenaza por reformas antiempresa; el esquema energético golpeado, con riesgo de desabastecimiento de gas natural y de parálisis extractiva; los altos cargos ocupados por bajos talentos pero de voraces fauces; las Fuerzas Armadas desarmadas, subordinadas a la delincuencia común o con fachada política; la educación en manos del gremio de docentes, politizado, sin compromiso con su rol social; en marcha la oscura agenda de avasallar las demás ramas del poder, entre otros pasos en falso, no permiten ver luz al final del túnel. Entre recientes desvaríos, el nombrar como ministro de hacienda a Germán Ávila Plazas, pone en patética evidencia la pobreza de la izquierda colombiana en cuanto a recurso humano calificado se refiere. Su pobre dotación académica y profesional, además de oscuros antecedentes como ejecutor de recursos públicos a través de Fenavip -no olvidar lo ocurrido en Calarcá post terremoto- y otras entidades bajo su dirección, tienden un manto de duda y peor incertidumbre acerca de cuanto ocurrirá en el plano económico durante el último periodo del gobierno Petro. Qué distancia insalvable media entre Ocampo, primer titular de esa cartera en este cuatrienio, reputado y respetado economista a nivel global, y el gris mercachifle de la “vivienda social”, Ávila Plazas, más conocido por dudosas transacciones que por sus desempeños… A ojos del presidente del falso cambio, el mérito del nombrado radica en haber ingresado al M-19 a tiempo y de acuerdo con él, en la salada de Zipaquirá, cinco décadas atrás. Por lo anterior, en coherencia con visiones objetivas y convicciones, promovamos un rotundo NO a la consulta popular que se pretende perPetrar.


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