Muy destacable y digna de celebrar junto con nuestra selección femenina de fútbol, el fantástico acompañamiento de la hinchada en el mundial que hoy concluyó en Australia y Nueva Zelanda.
Dialogando con personas colombianas allí residentes, manifiestan los positivos comentarios recibidos de parte de la población nativa australiana, incluida la prensa acerca de la nueva impresión que les ha quedado de nuestro País representado por esos miles de migrantes, observando su cultura, su buen comportamiento, su gran entusiasmo, su vitalidad y sobre todo el amor por su patria, sin los excesos que suelen acompañar este tipo de acontecimientos. A decir verdad, como lo habían señalado en muchas ocasiones, la imagen resaltante de nuestro País no solo en ese lejano continente de Oceanía, sino en muchos otros lugares del mundo, ha sido la del narcotráfico con todas las secuelas de violencia y muerte generada, sobre lo cual eventualmente recibían nuestros compatriotas aislados comentarios lo que desde luego les han generado tristeza y dolor. Hoy, son ellos mismos quienes se encargan de transmitir esa nueva concepción, gracias a tan genial experiencia con nuestras jóvenes futbolistas, despertando admiración en el mundo deportivo y social.
Australia se ha convertido en los últimos años en destino preferido de innumerables colombianos que han encontrado y siguen encontrando allí, las oportunidades profesionales que desafortunadamente no encontraron en nuestro territorio y las multitudes presentes en los diferentes estadios donde se realizó el campeonato, son solo una muestra de ello, pues es natural que no todo el mundo sea aficionado al fútbol, aunque de por sí sea una actividad contagiosa, más en este caso por el patriotismo que despierta y el amor por la tierra natal, residiendo en un País tan lejano. La verdad, se trata de un País con una de las mejores condiciones y calidad de vida en todos los órdenes, ante todo resaltando la seguridad que allí se disfruta y donde se puede caminar tranquilamente por cualquier sitio, a cualquier hora, sin el temor de ser abordado por sujetos indeseables. Los impuestos que pagan los ciudadanos se ven claramente reflejados en todos los frentes, se nota transparencia en el manejo de los recursos públicos, la justicia opera con rigor y prontitud, hay oportunidades de estudio y de trabajo, libertad de opinión, respeto a la autoridad, a las leyes, a la normatividad vigente, orden en la movilidad y demás condiciones de sana convivencia. Obvio se dan igual excepciones como en todas partes, frente a la vulnerabilidad del ser humano, lo que de ninguna manera constituye característica destacable, pues siempre prevalece el lado positivo y el buen nivel de desarrollo.
Cuánto anhelamos los colombianos disfrutar de bondades similares. Cualquiera que tenga la oportunidad de vivir experiencias similares, no solo en Australia sino en otros países clasificados incluso con mejor calidad de vida, siente envidia de la buena. Soñar no cuesta nada y en nuestro caso, siendo realistas, estamos demasiado lejos de una realidad similar. Ojalá pensáramos más en las generaciones que vienen atrás para dejarles un País más ordenado, gobernado con transparencia y eficiencia, justo, bien educado, con excelentes condiciones de salud, con buenas oportunidades y en paz. Un reto grande para las nuevas generaciones, para que luchen por combatir tanto vicio que tristemente siguen recibiendo de la dirigencia política actual. Muy saludable sería asimilar el mensaje del Maestro Jesús que hoy nos recuerda Isaías (56,1): “Guardad el derecho, practicad la justicia, que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria”.
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