Saltar al contenido

Uniendo voces construimos país

Monseñor Carlos Arturo Quintero Gómez

viernes, 13 septiembre 2024

COMPARTIR LA NOTICIA:

Las opiniones expresadas por los columnistas son de su total y absoluta responsabilidad personal no compromete la linea editorial ni periodistica de la CRONICA S.A.S

Los obispos de Colombia reunidos en asamblea extraordinaria, los días 5 y 6 de septiembre coincidimos en la necesidad de enviar un mensaje al pueblo colombiano inspirado en la esperanza y el deseo de construir juntos la unidad y la paz. Ante la ola de violencia que se ha ido recrudeciendo en todo el país, … Continuar leyendo

Los obispos de Colombia reunidos en asamblea extraordinaria, los días 5 y 6 de septiembre coincidimos en la necesidad de enviar un mensaje al pueblo colombiano inspirado en la esperanza y el deseo de construir juntos la unidad y la paz. Ante la ola de violencia que se ha ido recrudeciendo en todo el país, el sicariato, la inseguridad, la desesperanza en muchos corazones, el debilitamiento de las instituciones, la corrupción, necesitamos hacer un ‘Alto en el camino’ para comprender que, si como ciudadanos no despertamos y nos ponemos la camiseta de la solidaridad y del civismo, nuestra sociedad seguirá desangrándose y lastimosamente las nuevas generaciones se verán afectadas por nuestra terquedad, negligencia y falta de compromiso con la transformación social. Debe haber una ‘disposición que nos mueva a construir el país reconciliado y en paz que es un clamor suplicante y exige compromiso permanente’ dice expresamente el mensaje. En el marco de la semana por la paz que estamos celebrando tenemos que reflexionar sobre la manera como estamos aportando para la construcción de un país en el que brille la libertad, la justicia y el amor. San Pedro Claver, el esclavo de los esclavos negros es una excelente figura que puede ser referente para asumir con dedicación nuestra misión al servicio de la vida y de la paz; él se preocupó por anunciar la buena nueva a los pobres, curar los corazones destrozados y lastimados y ayudar a aquellos hombres y mujeres cautivos para que encontraran primeramente la libertad interior, en otras palabras, fue otro Cristo para la humanidad contemplando en los esclavos negros, el rostro sufriente de Jesús y convirtiéndose en un servidor capaz de acariciar y tocar las heridas de los más vulnerables y ungirlos con el bálsamo del consuelo. Quizás esas actitudes deberíamos replicarlas en nuestra existencia, que no es otra cosa que reproducir en nuestra vida los mismos sentimientos de Jesús. De ahí como lo expresa el mensaje: ‘Es la oportunidad para unir a través del diálogo sincero las diferentes voces y encontrar caminos fraternos que nos permitan reconciliarnos y alcanzar un proyecto común de país’. No es hora de revanchismos ni de sectarismos políticos que tanto daño le han hecho a nuestra nación; no hay que sacar a relucir nuestra camiseta partidista o nuestro color pensando que los otros son los culpables; es hora de asumir con convicciones profundas la responsabilidad que como ciudadanos tenemos. Indudablemente le corresponde al gobierno nacional, regional y local una gran parte que implica coherencia, comportamiento ético y moral, aplicación de la justicia y compromiso con los más pobres; no nos podemos quedar en la demagogia y menos blindarnos ante las críticas; el país lo construimos entre todos. Unidos al gobierno se necesita que, como ciudadanos rodeemos las instituciones y nos preocupemos por ser defensores de la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural. Así lo expresa el mensaje con toda claridad: ‘Cuidemos y protejamos en todo momento la dignidad e integridad de la vida humana, que pare todo atentado y homicidio, desmontemos el lenguaje polarizante que genera odio, escuchémonos con respeto para llegar a acuerdos, seamos sensibles a l sufrimiento de los pobres y vulnerables, venzamos la indiferencia, valoremos y conservemos la insittucionalidad estatal y social, que cada persona se sienta realizada en sus anhelos profundos y las familias encuentren entornos favorables para el desarrollo humano integral’. Desde esta columna hacemos un llamado a los violentos a deponer sus armas y a todos los colombianos a reconocer que la paz no es sólo ausencia de guerra y de violencia, sino que la paz como don de Dios es una tarea por construir: ‘la paz les dejo mi paz les doy’, nos dice Jesús, el Príncipe de la Paz. Es necesario sanar nuestras heridas y reconciliarnos para alcanzar la paz. ¡La paz sea con ustedes!


  • Temas relacionados :

junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930  
Noticias relacionadas