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Yuliana Andrea Marín Suescún creó un espacio de accesorios artesanales que va desde manillas tejidas hasta pijamas personalizadas.

Darling Bisutería se ha convertido en el lugar ideal para adquirir detalles y regalos para niños, adultos, mujeres y hombres.

Lea también: “No vendemos sino esa felicidad del momento, que la gente disfrute de lo que estamos haciendo”. Doña Bella

Ubicado en la calle 39 número 26-54 de Calarcá, allí se encuentra desde manillas y accesorios personales hasta medias y pijamas.

Yuliana Andrea Marín Suescún, creadora de este negocio, contó a La Crónica detalles de este emprendimiento con el que aspira, en el mediano plazo, a abrir una nueva sede en Armenia o Pereira.

 

¿En qué consiste Darling Bisutería?

Consiste en ofrecer detalles y regalos para todos: niños, adultos, mujeres y hombres, aunque nuestro enfoque se dirige principalmente a la línea femenina.

Hacemos accesorios personalizados, tejemos manillas, aretes y collares. Ya tenemos también la línea de accesorios para el cabello, como moñitos artesanales. Ofrecemos pijamas, medias personalizadas, medias sencillas, gorras y lociones.

En fin, manejamos muchos productos, pero nuestro enfoque principal son los accesorios.

 

¿Cómo nació esta idea?

He sido una amante de los accesorios toda la vida. Una vez me vendieron unos accesorios y dije: “Eso se ve fácil de hacer, voy a intentarlo”, y me funcionó.

Empecé a buscar y aprender a través de tutoriales en YouTube, demostré que podía hacerlo. Fui comprando insumos poco a poco hasta que aprendí nuevas técnicas.

Comencé a crear más productos, los vendí puerta a puerta y publicaba mis propuestas en WhatsApp. Así fui creciendo y visualizándome un poco más.

 

¿Por qué el nombre?

Suena gracioso, porque en primer lugar no sabía que había gente que se llamaba Darlin. Yo me llamo Yuliana Andrea Marín, nada que ver con mi nombre.

Resulta que “darling” es una palabra en inglés que significa “querida”. Siempre me gustó mucho ese término. Entonces dije: “Bueno, no vamos a nombrarla ‘querida’ sino Darling”. Con el tiempo muchos me dijeron que se llamaban Darlin, casi como mi negocio. Eso es lo que significa Darling.

 

¿Cómo fue ese proceso de crecimiento hasta tener este local?

Empecé puerta a puerta. Después, gracias a Dios, entré a una asociación que me enlazó con muchas ferias. Visualmente me fui haciendo conocer, ya estaba más presente en Calarcá y salía a ferias de Armenia y Circasia. La presencia visual hace que la gente lo reconozca a uno. He salido a ferias así esté aquí en mi punto físico, es clave para mi emprendimiento.

Asimismo, mi tío me dio la oportunidad de impulsarme para convertir esto en un negocio formal. No tenía el presupuesto, pero me arriesgué. Obviamente no fue fácil montar un negocio cuando uno empieza sin recursos, es muy complejo, pero recibí mucho apoyo, gracias a Dios.

 

¿Qué hizo para visibilizar todo esto?

Todavía es complejo. Trato de mover mucho las redes sociales, que son TikTok e Instagram, plataformas que ahora la gente utiliza más. Aunque muchas veces la gente me dice que, a pesar de llevar más de dos años, apenas se enteraban del negocio. Como dije antes, trato de mover mucho las redes sociales, salir a ferias e ir con publicidad para que me conozcan.

 

¿Qué es lo que más apetecido por los compradores?

De todo. Hay días en que puedo vender solamente medias; otras veces, accesorios; después vendo de todo o poco. Eso sí, sin alejarnos de la línea que manejamos, pero mientras más productos tenga, más voy a vender.

Por eso le digo, al principio fue muy difícil porque primero no tenía la vitrina; con el tiempo la adquirí. Al principio no había tanto stock, no había tantos productos. Obviamente las ventas eran más bajas, había menos presupuesto. Pero con resiliencia y buena organización, porque creo que un negocio tiene que tener muy buena organización en temas de dinero, de tiempo y mucha perseverancia, porque no es fácil.

 

Los productos de bisutería se destacan, ¿cuánto se demora en crearlos?

Depende de la manilla, todas son distintas. Se puede hablar de una tejida de macramé, tipo nudo plano: ya con la experiencia se puede demorar unos 15 a 20 minutos. Las manillitas tejidas en telar, dependiendo del ancho, sí demoran un poco más, entre una hora o dos horas.

Los aretes tejidos pueden demorar entre dos o tres horas. Algunas candongas son las que menos demoran, que son de alambrismo, pueden durar entre 15 a 20 minutos. Entonces, uno también mira cuál es el accesorio que más sale y el que menos tiempo tiene de elaboración. En estos momentos estoy trabajando con mi mamá, entonces nos apoyamos en la parte de elaboración, o a veces estoy acá en el negocio y ella sale a ferias.

 

¿Fue difícil el arranque, aprender a hacer todos estos productos?

No fue difícil aprender esta técnica, pero debo decir que empecé con apenas $60.000. ¿Qué hice? Me compré las pepitas, hilos; no tenía ni máquina, lo hacía manual para que no se moviera la manilla. Obviamente me demoraba más.

Pero fui guardando parte del dinero de las ganancias. Repito la importancia del orden y la organización acá: tuve que reinvertir. Inicié con unos 20 accesorios, pero me sentía la mujer más feliz del mundo. Salí a una feria, hice $60.000 en un día y me sentí sensacional.

 

Al vender ese primer producto, ¿cuál fue esa sensación?

Me sentía súper. Cuando uno empieza, se levanta cada día y saber que lo eligieron a uno para adquirir su producto, su diseño, se siente muy bien. No solamente con mi primer producto: siempre que tengo mi primera venta del día soy muy agradecida, porque una persona vino a escogerme, a que yo le vendiera. Es agradecimiento total con el cliente.


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