El Instituto ha sido pionero en la formación de talento humano, con maestrías, doctorados y jóvenes investigadores que hoy brillan en el país y en el exterior.
El Instituto Interdisciplinario de las Ciencias de la Universidad del Quindío, IIC, cumplió 30 años de existencia, trabajo investigativo y formación de talento humano. Una idea concebida como un sueño y materializada por el visionario doctor Hernando Ariza Calderón, creador y fundador del Instituto.
La idea de sembrar en la Universidad del Quindío una semilla de investigación científica surgió en 1989 en un congreso de Física en Bogotá y germinó en uno de los proyectos académicos más ambiciosos de la región. Lo que comenzó con un laboratorio de optoelectrónica y un pequeño grupo de investigadores decididos a abrirle camino a la ciencia de los materiales en el país, se transformó, tras años de esfuerzo y perseverancia
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En contra de las dificultades,el doctor Ariza Calderón presentó el proyecto “Propiedades ópticas y eléctricas de semiconductores para aplicaciones en optoelectrónica”, con la intención de consolidar una tradición en investigación en este campo en la Universidad del Quindío. Tal proyecto fue aprobado en julio de 1990.
Más tarde, un segundo proyecto presentado a Colciencias relacionado con la fabricación de semiconductores titulado “Sistema de crecimiento de epitaxia en fase líquida para la fabricación de materiales semiconductores (EFL)”, fue propicio para pensar en la creación de un centro de investigación en el alma mater y no depender de ningún otro.
Hoy, el Instituto Interdisciplinario de las Ciencias no solo ha contribuido a consolidar la ciencia en el Quindío, sino que ha demostrado que desde una región pequeña del país también se puede producir conocimiento de talla mundial.
En 1996, se financió un segundo proyecto clave, el “Sistema de crecimiento de epitaxia en fase líquida para la fabricación de materiales semiconductores (EFL)”, que permitió pensar en un centro de investigación independiente en el Quindío. Desde sus inicios, el IIC apostó por la interdisciplinariedad, combinando física, biología, ingeniería y otras ciencias.
¿Cuáles considera que han sido los hitos más importantes en la consolidación del instituto durante estos 30 años?
Uno de los más importantes es haber creído en las nuevas generaciones. A mi llegada del exterior, luego de mi formación en el campo de la ciencia y la investigación, lo primero que hice fue buscar a los estudiantes de pregrado, de electricidad y electrónica, con ellos empezamos a escribir esta historia e hicimos los primeros trabajos, escribimos un proyecto en el campo de la optoelectrónica, que en Colombia era muy incipiente.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos que han enfrentado en estos 30 años para sostener la investigación científica teniendo en cuenta el contexto regional y nacional?
Infortunadamente en nuestro país la investigación no ha sido vista como un factor fundamental en el desarrollo de país, teniendo en cuenta que el desarrollo de un país se mide por su capacidad académica y científica, en recursos económicos y recursos de talento humano del más alto nivel. Cuando se logran rubros significativos y el país tiene problemas económicos, al primero que van a quitarle es al rubro de la investigación y la formación de talento humano al más alto nivel. Esos han sido siempre los los retos que hemos tenido que vencer y como se ha dicho, a pesar de todo, hemos hecho las cosas.
La ciencia no tiene fronteras y sabemos que si aquí no tenemos los recursos, los equipos de alta tecnología para hacer investigación de punta, de frontera podemos hacer colaboraciones y convenios con grupos a nivel internacional, y hemos tenido convenios con México, Estados Unidos, España y demás latitudes y ha sido fundamental para decir que a los 30 años de creación del Instituto lo hemos posicionado como uno de lo que funciona a nivel internacional.
Con la visión inicial de interdisciplinariedad, ¿cómo se ha materializado esa apuesta en proyectos concretos y colaboraciones?
La interdisciplinariedad es el factor fundamental porque aglutina varias ciencias a que nosotros hemos formado ingenieros electrónicos, ingenieros civiles, hemos formado biólogos. Es el factor fundamental del instituto.
Empezamos con el primer proyecto de “propiedades ópticas y eléctricas de semiconductores para aplicaciones en la optoelectrónica”, el siguiente proyecto estuvo relacionado de igual manera con semiconductores para tener los equipos para estudiar semiconductores y los equipos para fabricar semiconductores, pero vimos que teníamos que contextualizar esa investigación con respecto a nuestra región. Entonces, empezamos a crear otro laboratorio y fue así como se creó, por ejemplo, el laboratorio de fotoacústica para hacer estudios, por ejemplo, de las propiedades del café. Entonces, nosotros tenemos patentes en propiedades organolépticas del café, del grado de oxidación.
Fuimos creando otros laboratorios como el el laboratorio de materiales orgánicos, donde hoy en día es un es uno de los laboratorios más importantes, no solamente a nivel nacional, sino internacional, porque ya se está produciendo grafeno oxidado, que eso a nivel mundial son pocos los reconocimientos que se tienen sobre esa materia, otros laboratorios como el de fibras vegetales que tuvimos la visión de articularlo a la a la facultad de ingeniería para mejoramiento de materiales, por ejemplo, de ladrillo, de por reforzar, ciertos materiales en la construcción.
Actualmente se está incursionando en tener proyectos del sistema general de regalías que ya son macroproyectos.
En miras hacia el futuro, ¿cuáles son las metas o sueños que se proyectan para el Instituto en los próximos 30 años?
El instituto tiene ya su estructura y seguirá fortaleciéndose, por supuesto, el mayor orgullo mío es que la mayoría de los investigadores que se han formado acá y están en el Instituto o en otras latitudes y he sido referentes para ellos, el orgullo que siento es que me han superado con creces.
Me retiro pronto de la dirección, pero estaré aquí porque esta es mi segunda casa y como lo dijo el rector Luis Fernando Polania, seguiré estando aquí, mi corazón seguirá aquí en esta querida universidad. Desde el profundo sentimiento de gratitud por todas las personas que desde 1989 me acompañaron a caminar este mundo maravilloso de la ciencia, quiero decirles que me siento infinitamente agradecido porque sin ellas no hubiera podido realizar ese sueño de lograr un centro de investigación parecido a aquellos lugares donde la vida me dio la oportunidad de estar, sentir, aprender, conocer, viajar y tomar experiencias para seguir fortaleciendo este gran proyecto
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