La entrada para las dos funciones será libre.
Frida es una obra de teatro de gran formato que vincula las áreas de artes plásticas, música y teatro del Instituto de Bellas Artes de la Universidad del Quindío. Se presentará el 7 a las 10 a. m. y el 8 de octubre a las 7 p. m. en el auditorio Bernardo Ramírez Granada de la Universidad del Quindío, en el marco de Somos Familia: la celebración de los 65 años de historia y cultura de la alma mater de nuestro departamento. Esta obra fue escrita y dirigida por la maestra Julie Villalba Farfán.
Ella es actriz, dramaturga, directora y docente del área de teatro del Instituto de Bellas Artes. Es maestra en Arte Dramático de la Universidad Central y actualmente cursa la Maestría en Escritura de Guiones Audiovisuales en la Universidad Internacional de La Rioja.
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La figura de Frida Kahlo está estrechamente vinculada a temas como el dolor, la resistencia y la identidad. Hablemos sobre Frida, ¿de qué trata esta obra?
Escribir sobre un personaje como Frida Kahlo es un verdadero desafío. Es una figura controversial en términos de popularidad; hay quienes lo asocian a la publicidad y el merchandising. Pero su legado va más allá y su historia merece ser contada. La obra resalta la icónica vida de Frida, desde su infancia hasta su muerte. Procuré tratar los aspectos más sobresalientes de su gran influencia en la cultura latinoamericana y en el arte. Lo anterior, teniendo en cuenta que su arte es autobiográfico y está completamente ligado a las complejidades de su vida misma. En pocas palabras, narrar su vida es hablar de su obra.
La escritura del guion de Frida, ¿qué puedes contarnos sobre este proceso creativo?
Fue un proceso complejo y desafiante. En primer lugar, la tarea fue investigar y sumergirse en el mundo interior de Frida. Así que empecé por leer el libro que recopila todas las cartas que les escribió a las personas que pasaron por su vida. Fue allí donde conocí un poco su forma de expresarse: hacía uso del “espanglish” y empleaba un lenguaje elaborado y particular; tenía su sello personal al escribir. Escribir cartas era una forma de darse a los demás. Fue bellísimo entender eso.
También exploré su diario e identifiqué su escritura poética, sus pensamientos más profundos, su sensación de soledad, su dolor persistente e infinito, la lucha con su propio cuerpo… su dolor.
Vi varios documentales, vi películas. Escuché podcasts y analicé su obra en orden cronológico. Me obsesioné un poco, quizás. Todo esto me ayudó a entender al personaje. Y me di cuenta de que plasmarlo todo iba a ser imposible, pero aun así me lancé a contar una biografía.
Escribí una primera versión en la que traté de integrar, desde el guion, las obras más destacadas y las piezas musicales que podrían acompañar la historia. Algunos de los diálogos se componen de textos reales de sus cartas o de frases de conversaciones que fueron dichas por los personajes en la vida real. Seguramente hubiera podido abarcar más aspectos de su complejidad, pero considero que la esencia de su mentalidad avanzada y revolucionaria, se mantiene a lo largo del guion.
Ya en relación al montaje, fue vital hacer un reconocimiento, con el grupo de actores, del contexto mexicano de antes y después de Frida Kahlo, y entender la grandiosa influencia que ella tuvo como mujer, como artista y como simpatizante de la revolución, en el desarrollo de la mexicanidad que conocemos hoy.
Hubo arduas jornadas de ensayo durante seis meses, capacitaciones en danza propia de México, en manejo de acento, que fue otro de los más grandes desafíos, y mucha reescritura según las necesidades del montaje. En total, se hicieron tres versiones del guion.
Este montaje vincula las áreas de teatro, música y artes plásticas del Instituto. ¿Quiénes hacen parte?
Lo maravilloso del trabajo que se hace en el Instituto es que cada uno es el mejor en lo que hace. Así que, por ejemplo, desde la parte de Artes Plásticas, Sebastián Marín y Valentina Piedrahita plasmaron, en ilustraciones para mapping, los momentos más destacados de la vida y obra de Frida y les dieron vida a sus obras de una forma magistral.
La música está interpretada en vivo por todo el equipo de maestros del área de Música entre quienes destacan Diego Palacios con la trompeta, Juan David Bedoya con la guitarra y María Fernanda Londoño con su espectacular voz.
En el área de teatro está Ernesto Ballén como director de actores y, además, interpreta a Guillermo Kahlo, el padre de Frida. Sebastián Bastidas, diseñó las coreografías, y Mateo Ruiz como asistente de dirección. Y en la dirección estuvimos: Jaime Torres –quien fue el encargado de todo el diseño de producción que incluyó vestuarios, escenografía, utilería, diseño de luces– y yo, que también hice la dramaturgia. Los actores son todos estudiantes y egresados del curso especializado en Teatro del Instituto de Bellas Artes, y participan estudiantes del grupo infantil, juvenil y adultos, lo cual garantiza la calidad de la puesta en escena.
Como dramaturga y directora, ¿cómo describiría la visión general de la obra y qué aspectos busca destacar sobre la vida y obra de Frida Kahlo?
Quise plasmar una versión en la que fuera su destino pasar por las diferentes circunstancias de su vida para convertirse en quien estaba destinada a ser, es decir: Frida, por su dolor, es Frida Kahlo.
Por esta razón, involucré al personaje de La Muerte que, aunque al principio se presenta como antagonista, finalmente, es su mentora y quien diseña su destino para ayudarla a convertirse en el gran personaje que hoy conocemos.
Quise contar la historia de Frida porque, aunque siempre estuvo rodeada de grandes personalidades, me interesaba su relación con el dolor físico y emocional que siempre la acompañó, y su visión de la muerte como algo que formaba parte latente de su frágil vida.
Frida logró entrar al mundo del arte, en una época en que el arte era una expresión exclusiva de hombres. Específicamente en el surrealismo, que fue el movimiento artístico que la acogió, y al que ella se negó a pertenecer, porque estaba muy alejado de la esencia de su obra. En pocas palabras, la dificultad de ser mujer, tener una discapacidad y ser artista en un mundo que no la entendía.
¿Cómo influye la perspectiva artística adquirida en obras anteriores, como Macondo y La Libertadora, en la construcción del relato en Frida?
El Instituto de Bellas Artes me ha permitido crecer como artista, y como dramaturga, aquí he podido encontrar la pasión por contar historias de grandes mujeres. Siempre escribo pensando en que todas las áreas del Instituto tengan la posibilidad de sobresalir y que resuenen en el público quindiano las historias de mujeres admirables e influyentes.
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