19 artistas del Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) exponen en la Gobernación del Quindío una muestra que transforma la discapacidad visual en una experiencia sensorial, terapéutica y profundamente humana.
19 artistas visuales de diferentes municipios de Colombia e integrantes de El Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC) hicieron parte y crearon la exposición fotográfica “Sintiendo el pasado, creando el futuro”, una exposición que estará abierta al público en general hasta el próximo viernes 16 de enero en el salón de exposiciones Roberto Henao Buriticá, ubicado en el primer piso de la gobernación del Quindío. Algunos artistas o ‘usuarios’ son limitados visualmente completamente, algunos tienen baja visión y otras personas presentan ceguera y baja audición
La muestra fue liderada por la artista quindiana María del Carmen Torres y es la primera exposición colectiva que agrupa a usuarios del Centro de Rehabilitación para Adultos Ciegos (CRAC), en Bogotá, quienes culminaron allí su proceso de rehabilitación explorando el arte como herramienta de sanación, expresión y proyección de vida, un proceso que involucró acompañamiento psicológico.
“Queríamos que las personas del departamento conocieran su proceso y demostrar que la discapacidad visual no es una barrera para el arte, sino otra forma de sentirlo”, explica Torres, única artista del Quindío en el colectivo, quien desde hace varios años impulsa proyectos de arte inclusivo en escenarios institucionales y culturales del país.
La diversidad temática de las obras responde a una propuesta profundamente introspectiva, donde cada artista exploró su pasado, sus duelos y heridas, para luego plasmar sus sueños y anhelos de futuro. Viajes, playas, libertad, infancia y emociones contenidas emergen en piezas cargadas de textura, color y significado.
Uno de los mayores retos del proceso fue la enseñanza del color. Para ello, los talleres incluyeron una metodología sensorial en la que el olfato y el tacto fueron protagonistas. Piedras, arena, cáscaras de huevo y otros elementos conformaron lo que Torres denominó “la paleta del ciego”, una herramienta con la que cada emoción se asociaba a una sensación concreta.
“El arte pictórico no es para verlo, es para sentirlo”, afirmó María del Carmen, artista, quien también destacó el componente psicológico del proceso. Acompañados por terapia emocional, los participantes lograron transformar el duelo por la pérdida de la visión en una forma distinta de creación y comunicación.
La exposición rompe además con una de las reglas más rígidas de los museos tradicionales, porque allí sí se puede tocar. Bajo el concepto “prohibido no tocar”, la muestra invita a videntes y no videntes a interactuar con las obras, eliminando barreras físicas y simbólicas que históricamente han excluido a personas con discapacidad de los espacios culturales.
Las obras, realizadas en Bogotá, fueron trasladadas a Armenia, ciudad que, según Torres, abrió sus puertas de manera ejemplar al arte inclusivo. El impacto ha sido tal que los artistas continúan compartiendo la experiencia en redes sociales, celebrando la posibilidad de ser vistos y sentidos en igualdad de condiciones.
María del Carmen Torres ya proyecta nuevos talleres con otros usuarios y sueña con llevar esta propuesta a nivel nacional e internacional. Entre sus metas está la creación de un mural interactivo y táctil, completamente inclusivo, que pueda ser recorrido por personas con discapacidad visual, motora y por el público en general.
“Lograr en algún lugar del mundo un mural de esta magnitud, que se pueda tocar y sentir, es nuestra gran meta”, concluyó.
Por otra parte, Clara Morato, artista y usuario del colectivo CRAC, relató que nació con su vista pero gradualmente, casi sin darse cuenta, fue perdiendo su capacidad visual, empezando por la pérdida de la visión periférica hasta terminar diagnosticada por un retinólogo con retinitis pigmentaria. A lo largo de los 14 meses que duraron los talleres, pudo realiza tres obras artísticas, usando varias técnicas, diversidad de materiales y con ayuda para identificar los colores que quiso incorporar a sus creaciones.
Sus obras incluyeron aves, paisaje, un árbol, animales como el búho y cada elemento representa para ella la libertad, la sabiduría, encontrar un nuevo sentido para la vida y el renacimiento cada día.
“Es muy necesario promover este tipo de de actividades para las personas con discapacidades en general porque esto ayuda a las personas a sentir a sentirse vivas, a sentirse parte de la comunidad a expresarse a sí, a sentirse que están que son parte de todo lo que estamos viviendo alrededor y hay mucha mucha necesidad”, expresó Morato.
La exposición estará habilitada al público hasta el próximo viernes 16 de enero.