Macho y hembra de la rana de cristal esmeralda, Espadarana prosoblepon, en posición reproductiva, llamada ‘amplexo’. Es una de las especies más comunes: se da desde Honduras hasta Ecuador y está presente en el Quindío.
Los anfibios, verdaderos héroes escondidos de los ecosistemas, que llevan en este planeta más de 350 millones de años, que fueron los primeros vertebrados en tierra firme y cuyas poblaciones están disminuyendo de manera drástica, poseen habilidades extraordinarias, consideradas como ‘superpoderes’:
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- Cambio de forma: Durante la metamorfosis muchos de los anfibios pasan de una fase larval acuática, generalmente con branquias, a una forma adulta terrestre o semiacuática con pulmones; además desarrollan extremidades, reabsorben la cola (en ranas y sapos) y adaptan su sistema digestivo al nuevo ambiente.
- Regeneración: Después de una amputación, las salamandras tienen la increíble capacidad de regenerar sus patas, partes de su cola, mandíbula, piel e incluso órganos internos.
- Respiración cutánea: Los anfibios poseen una piel delgada, húmeda y muy vascularizada, lo que les permite hacer respiración cutánea: absorben oxígeno y liberan dióxido de carbono, complementando o sustituyendo la función pulmonar.
- Invisibilidad: Muchos anfibios presentan coloraciones crípticas que les permiten camuflarse de manera efectiva en su entorno, lo que les facilita confundirse con su hábitat y disminuir su visibilidad frente a posibles depredadores.
- Escudos de inmunidad: Algunos anfibios, como las ranas venenosas, son aposemáticas, es decir, exhiben colores brillantes y patrones llamativos de advertencia sobre su toxicidad o mal sabor. Algunas de estas toxinas son potentes, se acumulan a partir de su dieta y constituyen un eficaz ‘escudo químico’ de defensa.
- Súper excavadores: Las cecilias, amoldadas a la vida subterránea, poseen adaptaciones morfológicas que les permiten excavar eficientemente en el suelo. Por esta razón, pueden construir galerías bajo el suelo donde encuentran refugio, humedad y alimento.
- Tolerancia al congelamiento: Algunas especies, como la rana de madera (Boreorana sylvatica), oriunda de Alaska y Canadá, tienen la capacidad de tolerar la congelación de sus cuerpos durante el invierno, por lo cual reducen las funciones metabólicas y minimizan así gastos energéticos. Y en primavera se descongelan, sin problema.
- Volar: La rana voladora de Wallace (Rhacophorus nigropalmatus), propia de Malasia, Indonesia y Tailandia, ha desarrollado largas membranas interdigitales entre los dedos de sus patas que le permite arrojarse desde partes altas y desplazarse a través del aire. Esta capacidad de ‘volar’ le permite cubrir distancias considerables.
- Variabilidad de formas: Entre los anfibios existen especies diminutas de apenas unos milímetros de largo, y otras de gran tamaño, como la salamandra gigante china (Andrias davidianus), que puede superar el metro y medio. Unos presentan hocicos alargados y puntiagudos, y otros, cuerpo rechoncho y compacto. También hay especies adornadas con estructuras filosas, como espinas o crestas óseas. Muchas apariencias y coloraciones.
- Antivillanos: Los anfibios desempeñan un papel crucial como controladores biológicos de plagas en los ecosistemas. Su dieta incluye una amplia variedad de artrópodos, como mosquitos, moscas, cucarachas, escarabajos y otros, que pueden actuar como vectores de enfermedades o afectar negativamente los cultivos agrícolas.
Tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles para que estos superhéroes de la naturaleza continúen en el planeta por largo tiempo más.
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