Aunque existe un plan de manejo para la conservación de esta especie, las recomendaciones no se han convertido en acciones.
A través de un estudio se ha determinado que el Aotus lemurinus, comúnmente conocido como mono nocturno o marteja, habita en la ciudad de Armenia, en lo que se denominan bosques urbanos, pero es poco lo que las autoridades hacen para su conservación.
Sebastián Bustamante Manrique es biólogo de la Universidad de Caldas y adelanta esta investigación dentro del doctorado en ecología y conservación de la biodiversidad, que cursa en la Universidad Estadual de Santa Cruz, Brasil, y mencionó que en Armenia ha identificado poblaciones del mono nocturno en dos zonas: el Parque de la Vida y en el sector de Mercedes del Norte. Asimismo, ha realizado observaciones en otros municipios como Calarcá, Pijao, entre otros.
“El trabajo se titula ¿Son los paisajes urbanizados un refugio para el mono nocturno en el Eje Cafetero colombiano?, y el objetivo es entender de qué manera los entornos urbanos (incluyendo bosques y cultivos) están afectando la presencia o la ausencia de la especie, que es bastante emblemática del Eje Cafetero y está amenazada de extinción”, dijo.
Aseveró que las personas muchas veces desconocen las especies de fauna que tienen al lado de sus casas. “Piensan que en una zona boscosa están los guatines y ya, pero a lo largo de esta investigación, con mi compañero Sebastián O. Montilla, hemos visitado varios bosques de Manizales, Pereira, Armenia, municipios cercanos a esta última ciudad como Circasia, Calarcá y Filandia y nos hemos dado una sorpresa bastante tremenda al encontrar este mono en bastantes lugares. Esto se puede tomar por dos lados, porque el hecho de que estén en estos bosques no es una garantía de supervivencia a largo plazo”.
Explicó que para entender por qué están los micos en las zonas residenciales, hay que entender la dinámica de la expansión urbana. “Siempre que construyen hay sitios de difícil acceso que van quedando aislados, la zona urbana crece y crece y esas áreas van quedando con toda la vegetación y da la casualidad que allí ya vivían familias de monos que a lo largo del tiempo van desapareciendo y van quedando unos pocos en esos sitios, que tal vez se piensan que no sirven para nada, pero resguardan un montón de especies, no solo es el mono nocturno y guatines, sino el perro de monte, perezosos, búhos, erizos, zorros, etcétera”.
Sin acciones de conservación
Bustamante Manrique subrayó que la situación de los monos en bosques urbanos es preocupante, pues en general, los sitios donde los hemos encontrado no tienen estrategias de manejo ni de conservación. “Por ejemplo en Armenia, digamos que en el Parque de la Vida sí hay, pero en Mercedes del Norte no, entonces en esos sitios entra cualquier persona, hay riachuelos que están contaminados, ingresan especies domésticas, la gente alimenta a los animales y eso es preocupante porque, primero puede haber una dinámica de enfermedades entre humano-primate, por lo que la primera medida que se tiene que tomar es evitar alimentar a la fauna que está en esos bosques, no solo por el riesgo en mención, sino porque los alimentos nuestros no son aptos para la fauna, se pueden enfermar y morir, los animales saben encontrar su propia comida”.
Destacó que los individuos encontrados en los bosques urbanos son reducidos, por ejemplo, en el Parque de la Vida solo registraron un mono nocturno y en Mercedes del Norte tres, lo que quiere decir que estas poblaciones están desapareciendo, de manera que hay que hacer algo para conservarlas. “Consideramos varias razones para hallar solo un mono en el parque mencionado: que había más y fallecieron, que intentaron migrar y pudieron morir atropellados, atacados por perros o electrocutados, de hecho, la electrocución es un riesgo grave para esta especie”.
El biólogo hizo un llamado a las personas y autoridades competentes a proteger estos pequeños bosques urbanos. “En Quindío se expande la zona urbana drásticamente y esas zonas verdes que tal vez resguardan unos poquitos individuos de esta especie que está amenazada de extinción, comienzan a desaparecer. Además, las entidades ambientales deben tener mucho cuidado cuando realizan reubicaciones de estos animales, porque llevar un individuo de un lado a otro implica un choque genético grande, pueden estar cargando enfermedades de un bosque urbano a un bosque rural. Hay que evitar ingresar con animales domésticos a estos sitios, porque también pueden atacar las especies silvestres o transmitir enfermedades que pueden acabar con una población de micos. No arrojar basuras, escombros y demás a estos lugares. Los bosques urbanos pueden ser el hogar de la fauna si se protegen para que cumplen ciertas características que satisfacen las necesidades monos nocturnos y demás”.
Los monos siguen muriendo electrocutados
Sebastián O. Montilla, candidato a doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes, dijo que el Plan de Manejo para la Conservación, Protección y Manejo Sostenible de las Poblaciones del Mono Nocturno Andino (Aotus lemurinus) en el Departamento del Quindío, se estructuró en colaboración con la Universidad del Quindío y la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ.
“Se establecieron todas las normas y lineamientos para la protección de este primate, específicamente en el Quindío. Sin embargo, el plan actualmente está en papel, a falta de que se implementen las acciones que allí planteamos”.
Agregó: “La corporación ha tenido un poco de negligencia en todo lo que tiene que ver con la electrocución, que fue una de las amenazas que planteamos como importantes para esta especie, porque frecuentemente vemos que estos primates y otra fauna mueren electrocutados y no hay medidas de mitigación por parte de la CRQ, y las empresas de energía que están en el departamento”.
Relató que teniendo en cuenta que es el único departamento donde hay un plan de manejo para el mono nocturno y es la región donde más se han conocido aspectos de la biología de esta especie, es importante conservarla y que las autoridades cumplan su papel para evitar esta problemática.
“Dentro del plan de manejo hay varias medidas planteadas. Tenemos identificados los puntos críticos donde hay casos de electrocución de monos nocturnos y de otras especies y lo ideal sería realizar aislamiento del cableado en estos sectores, la instalación de dispositivos antielectrocución o dispositivos antiescalamiento, que evitan que el animal llegue a los cables. Con toda la información que tenemos, lo más importante es que las autoridades y los tomadores de decisiones comprendan que esto es una problemática importante y que se debe tener un manejo adecuado, porque hasta ahora no hay ninguna respuesta”.
Afirmó: “Tenemos registros de presencia de monos nocturnos en los 12 municipios del departamento, pero las zonas donde se registran las muertes de micos por electrocución están especialmente en sectores urbanos de Pijao, en la vía Armenia-Circasia y en la vía hacia el alto de La Línea”.
Autoridad ambiental sin protocolos de rescate
Sebastián O. Montilla reiteró que la situación es tan grave que la CRQ ni siquiera aplica protocolos de rescate de las especies. “Hace unas semanas vimos el caso de un perezoso que estaba cruzando por el cableado eléctrico en la vía entre Armenia y Circasia y la respuesta de la CRQ fue mover el cable hasta hacer que el animal se cayera. Es necesario que se establezcan los protocolos para evitar estos eventos, para evitar, como lo mencionaba antes, que los monos y las demás especies arborícolas mueran electrocutados.
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