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El sapito de páramo no puede saltar

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viernes, 22 noviembre 2024

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Uno de los conceptos ecológicos más sorprendentes en la naturaleza es el de los ‘ríos voladores’, que consiste básicamente en que el vapor de agua generado por las plantas, gracias a la evapotranspiración, sube a la atmósfera, se condensa y cae en forma de lluvia sobre la tierra, generando así las fuentes hídricas. 

Es una de las modalidades del ciclo hidrológico. Buena parte de la precipitación de los Andes proviene precisamente de los ríos voladores de la región amazónica.

Una porción de ese vapor y de otros provenientes de fuentes distintas, asciende en forma de neblina a los páramos, localizados en las partes más altas de las monta-ñas, acaricia algunas plantas como los frailejones y queda adherido en pequeñas gotitas en el pelamen de sus hojas. Los científicos lo denominan como “precipita-ción transversal” y es uno de los muchos aspectos sobresalientes de los páramos, en cuanto que almacenan agua y la proveen lentamente. Son verdaderos regulado-res hídricos. 

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Estos ecosistemas se presentan entre el límite superior del bosque y el límite infe-rior de los glaciares, “si se da el caso” . Son exclusivos de cuatro países andinos: Colombia, Ecuador, Venezuela y Perú, aunque también se dan en algunas monta-ñas de Costa Rica y Panamá. Colombia, con 36 complejos paramunos, tiene el 52 % de los páramos del mundo, en los cuales se han venido presentando severas perturbaciones ecológicas producidas por actividades humanas que afectan su alta diversidad biológica. Se estima, por ejemplo, que 90 especies de anfibios se dan en estas regiones del país. Es el caso de las cuatro especies nativas de sapos del gé-nero Osornophryne  que habitan en páramos a elevaciones entre los 2700 y los 3700 metros de altitud. Este género fue descrito en 1976 por los científicos colom-bianos Pedro Miguel Ruiz Carranza y Jorge Hernández Camacho . 

Hace parte de este taxón el sapito de páramo, Osornophryne percrassa, especie publicada por los mismos autores citados; se trata de un anuro endémico de Co-lombia, que habita en áreas de bosque nublado y páramo en la cordillera Andes de Quindío, en Antioquia, Risaralda, Caldas, Quindío y Tolima, departamento en el que se colectó el ejemplar tipo en 1976, específicamente en el páramo de Herveo. Es una especie de tamaño muy pequeño y presenta dimorfismo sexual, dado que los machos alcanzan los 28 mm y las hembras llegan a 37mm. Uno de sus aspectos más distintivos es su anatomía: el cuerpo es robusto y rugoso, de color negro con manchas de un amarillo pálido en el vientre; sus extremidades son cortas, y las patas traseras, delgadas, lo que limita su movilidad, y le impide saltar, por lo cual su locomoción es a pasos cortos y lentos. 

El sapito de páramo es un animal fosor, es decir, que vive bajo tierra. Se refugian debajo de rocas, troncos o tallos de frailejones postrados en el suelo y prefieren ambientes oscuros y húmedos, que les brindan protección contra potenciales pre-dadores y contra condiciones climáticas extremas. Aunque poco se sabe de su historia natural, se ha establecido que su dieta está compuesta por artrópodos, siendo los escarabajos sus presas más frecuentes. Esta especie tiene desarrollo directo, lo que significa que las larvas eclosionan del huevo como sapos diminutos completa-mente formados, sin la fase de renacuajo que es típica de otros anuros. 

En cuanto a reproducción, los machos del género Osornophryne emiten llamadas de cortejo; sin embargo, todas sus especies carecen de tímpano, lo que sugiere que usan otros mecanismos de comunicación como señales ultrasónicas, vibrantes o visuales. Adicionalmente, el sapito de páramo tiene algunos comportamientos defensivos, como, por ejemplo, la contracción de extremidades, expulsión de excremento, inmovilidad y tanatosis (hacerse el muerto).

La especie se encuentra en la categoría Vulnerable (VU)  debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat, consecuencia de prácticas agrícolas invasivas. Esto resalta la necesidad de implementar estrategias para proteger nuestra biodiversidad local.


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