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Este mamífero está presente en los bosques tropicales desde el sur de Nicaragua hasta Bolivia, en el oriente del Perú y en Brasil.

Los mamíferos perezosos hacen parte del orden Pilosa, que surgió en este planeta poco tiempo después de la extinción masiva al final del período Cretácico, en el que desaparecieron las tres cuartas de los organismos vivos, entre ellos los dinosaurios.

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Todos los pilosos son exclusivos de América. El suborden Folivora que agrupa los perezosos, tiene dos géneros: Bradypus, en el que están los que tienen tres dedos en sus patas anteriores y Choloepus, los que poseen solo dos. Unos y otros presentan tres dedos en las extremidades posteriores y no pesan más de 7 kilos. Precisamente la familia a la que pertenecen se denomina Choloepodidae, cuyo autor fue el científico británico John Edward Gray, en 1871. Como anotación asombrosa, hace unos 8.000 años se extinguió un perezoso enorme, de seis metros de largo y tres toneladas, que fue bautizado por el naturalista francés Georges Cuvier como Megatherium americanum, del cual se han encontrado fósiles en Argentina, Chile, Bolivia, Brasil, Paraguay, Perú y Uruguay.

 

Del género Choloepus hay dos especies, que están presentes en Colombia, y de ellas la que habita en el Quindío es Choloepus hoffmanni. Inicialmente se documentó la existencia de este mamífero en las regiones Andina, Pacífica y Caribe en los departamentos de Cauca, Chocó, Cundinamarca, Nariño, Quindío, Sucre, Valle del Cauca y Antioquia y de acuerdo con las investigaciones de Natalia Torres-Trujillo y Hugo Mantilla-Meluk, su presencia se extiende a la Orinoquia y Amazonia colombianas, con registros comprobados en Meta, Casanare y Caquetá, desde el nivel del mar hasta los 3.200 msnm. En todo caso, este mamífero está presente en los bosques tropicales desde el sur de Nicaragua hasta Bolivia, en el oriente del Perú y en Brasil.

 

El Perezoso de dos dedos fue descrito en 1858 por el zoólogo y botánico alemán Wilhelm Carl Hartwig Peters, con base en un ejemplar recolectado en el Volcán Barba, en Heredia, Costa Rica.

La palabra Choloepus proviene del griego χολός, cholos, que significa ‘truncado’, ‘mutilado’ y πούς, pous, que es ‘pie’, como una manera de expresar la dificultad de su locomoción. El epíteto específico hoffmanni lo colocó Peters en honor del médico alemán Karl Hoffmann Brehmer, quien recomendado por Alexander von Humboldt, trabajó intensamente en Costa Rica haciendo un trabajo científico memorable, que mereció su calificación de ‘Héroe nacional’; falleció muy pronto a los 35 años.

Este perezoso es arborícola y esencialmente fitófago, es decir que su alimentación consiste en hojas, pero cuando va a hacer la deposición de su heces, que lo efectúa cada cinco o más días, desciende al suelo del bosque y una vez que termina, las cubre y asciende nuevamente a su hábitat. Aunque se han formulado muchas teorías científicas sobre esta extraña conducta, al parecer “no ha habido suficiente presión selectiva para abandonar ese comportamiento, ya que los casos de depredación al defecar son en realidad muy escasos”. Pero la explicación antigua es que es una manera de expresar su gratitud a la naturaleza por lo que ella le suministra. Es una forma muy poética de verlo.

 


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