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Para esta especie es de importancia crítica una red bien conectada de corredores forestales naturales entre fragmentos nativos de mayor tamaño.

El zoólogo, músico y político Bernard Germain Étienne de Laville-sur-Illon, conde de Lacépède, entre muchas otras tareas científicas relevantes, fue quien publicó en 1799 el género Alouatta1, asignado a unos primates americanos, propios de la región neotropical, conocidos como monos aulladores. Según los científicos, su característica comportamental más relevante es la emisión de vocalizaciones3 muy potentes que utilizan para defender su territorio y que se pueden escuchar a varios kilómetros de distancia.

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Se reconocen entre 14 y 16 especies de este género, una de las cuales, la que se da en el Quindío, es Alouatta seniculus4, uno de los primates más grandes de Colombia, cuyos individuos están presentes en gran parte del país y son habitantes de diversos tipos de bosque, como los manglares de la región Caribe, bosques ribereños o de galería, bosques caducifolios tropicales, bosques húmedos y bosques nublados a menos de 3200 m.s.n.m. (Defler, 2010). Viven en grupos de tamaño variable con jerarquías y división de funciones.

Por tratarse de una especie con una resiliencia relativamente alta, pueden sobrevivir en parches de bosque intervenidos, pero son vulnerables a la fragmentación de la vegetación silvestre que altera el intercambio genético y aumenta el estrés por competencia por el espacio y los alimentos. En el Quindío, el Cañón del río Barbas, uno de los remanentes de bosque subandino más importantes de los Andes centrales (Van der Hammen, 2008), ha sido el hogar de la población mejor conocida y carismática de monos aulladores de esta región (Valderrama y Kattan, 2006). A comienzos de este siglo, la densidad de aulladores en el corredor era de 132 individuos por km2, muy por encima del promedio reportado para bosques continuos. Según Carolina Gómez-Posada, los monos sobrevivían apiñados.

Por aquel entonces el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt inició en este mismo lugar un proceso de restauración ecológica, dirigido por el botánico William Vargas, con el fin de establecer un corredor biológico5, para unir dos remanentes protegidos que habían quedado aislados. Se sembraron 35.000 árboles nativos de 30 especies diferentes. Fue un proyecto muy exitoso6.

Para los monos aulladores es de importancia crítica una red bien conectada de corredores forestales naturales entre fragmentos nativos de mayor tamaño. Dos décadas después, el estudiante David Sánchez y el profesor Hugo Mantilla-Meluk pudieron verificar la eficacia del corredor que fue establecido y constatar que la densidad de monos había descendido a 39,6 individuos por km2, es decir, que los aulladores ya pueden moverse con mayor libertad y repartir mejor el espacio, con lo cual se ha reducido la competencia y el estrés.

Una maravillosa tarea para unos primates encantadores.

1 Al parecer la palabra proviene de Alaoüata, denominación que las etnias caribes le dan a este “animal salvaje, grande, rojo y castaño, que emite un ruido terrible, similar a un sonajero, que se oye a gran distancia”. Pierre Barrère (1741). Ensayo sobre la historia natural de la Francia equinoccial, o enumeración de las plantas, animales y minerales encontrados en la isla de Cayena, las islas de Remire; en las costas marinas y en el continente de Guyana. Pág. 150. https://www.biodiversitylibrary.org/item/226429#page/178/mode/1up

2 Los monos aulladores, que son exclusivamente americanos, pertenecen a la familia Atelidae, una de las cinco familias de primates que existen en el mundo. Son folívoros y frugívoros, es decir que se alimentan de hojas y frutos.

3 La vocalización es producida por la resonancia del aire, impulsado por sacos aéreos a través del hueso hioides, ubicado en la base de la lengua y encima de la laringe. En humanos este hueso es de 2.5 centímetros de ancho y 1 centímetro de grosor, en forma de herradura, en tanto que en los monos aulladores es hueco y puede ser casi tres veces más grande, parecido a una copa. La palabra hioides proviene del griego ὑοειδής, hyoeidḗs, que significa ‘que tiene la forma de la letra griega ípsilon mayúscula Y’.

4 Nombre asignado por Carlos Linneo en 1766. El epíteto específico seniculus, proviene de la palabra latina senex, y del sufijo diminutivo culus, que significaría ‘viejito’, ‘ancianito’, por la apariencia que tiene este primate.

5 Un corredor biológico es “un espacio geográfico delimitado que proporciona conectividad entre paisajes, ecosistemas y hábitat, naturales o modificados, y asegura el mantenimiento de la diversidad biológica y los procesos ecológicos y evolutivos”. Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo. https://www.biodiversidad.gob.mx/region/que-es-corredor.

6 https://as-aeu-ecp-dev-sbn.azurewebsites.net/media/m5wfib51/casos-de-%C3%A9xito_5-conectividad_paisajes_agro-2.pdf


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